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viernes, 12 de diciembre de 2008

Sadus - Swallowed in black



Velocidad. AgresividadDeLaOstia. Técnica. Crudeza.

Esas son las cuatro palabras que adjuntaría a este disco de Sadus, banda de Thrash/death técnico estadounidense. Probablemente, más conocida por todos por ser la banda del famoso Steve DiGiorgio (aquella con la que empezó).

La primera vez que escuché este disco, no pude evitar hacer comparaciones con los Nuclear Assault del Game Over, especialmente por la velocidad y el sonido; ese sonido crudísimo y punkarra, tan acertado... También es notable la influencia de Slayer, por supuesto.
En una época en la que reinaban las guitarras distorsionadas al máximo (especialmente con los graves a topes, como en ...And justice for all) este es uno de esos CD's que rompe con la norma y se convierte en un clásico, ya que usan una distorsión bastante light, como ya digo, para la época. Un sonido original.

Pese a que, como he dicho, la influencia de Slayer es grande, no debe de pensarse que se trata de un clon, ni mucho menos. Las rítmicas son, posiblemente, de lo más rápido que escuchado dentro del thrash, y están ejecutadas con precisión milimétrica. La maestría de los músicos se nota sobre todo en las secciones que, a la vez de rápidas, son técnicas. El sonido es limpio y nítido. El bajo tiene ese sonido chapoteante que a mí, personalmente, me encanta, y en la mayoría de las ocasiones, DiGiorgio se dedica a doblar las rítmicas más agudas, lo cual dota a la mezcla de una compactación increíble. Como es de esperar, la batería quebranta huesos, como en la mayoría de grupos de este género.

Las lineas vocales añaden la guinda a este grandioso álbum. Darren Travis, que por cierto, es también el guitarrista (no me quiero ni imaginar cómo sonará este cuarteto en directo...), escupe las palabras con un tono desgarrado y agudo, llevando el gruñido del thrash al extremo, y adentrándose incluso en terrenos correspondientes al death. Este es uno de los elementos que más fiereza le da a cada corte, añadido a la brutalidad del resto de instrumentos.

En definitiva, si no has escuchado este maldito disco, no sé a qué estás esperando. Yo lo recomiendo al 100%; personalmente, me parece uno de los mejores discos de thrash y death que he escuchado nunca.

jueves, 9 de octubre de 2008

Metallica - St. Anger

Muchas veces las cosas dependen del punto de vista desde el que las mires, por no decir siempre. Recuerdo cuando este disco salió; el nu-metal estaba relativamente en auge (aunque ya decayendo), y todo el mundo se dedicaba a decir que era una mierda. Todos los que nos considerabamos "trues" hubieramos pagado por ver a Linkin Park arder en la hoguera. Pero los años pasan, y uno va creciendo y haciéndose más tolerante a veces o más intolerante en otras ocasiones. Normalmente, en el caso de la música, tu mente se va abriendo conforme avanzas. Creo que cuando este disco salió, la opinión general me movió demasiado; eso, o quizás es que era demasiado fan de los old-Metallica como para poder tragar esto. Quizás era demasiado joven (15 ó 16 años) para comprenderlo. También era otra época; el power metal era lo que más se llevaba y los "axiomas" del metal imperaban por derecho, por supuesto, propio.

He pensado mucho en este disco. He pensado en los porqués, los cómos, los cuándos... Ahora mismo hace 5 años que salió. Y he llegado a una conclusión que a mí, personalmente, me parece bastante clara: a Metallica los tienes que escuchar sin pensar que son Metallica.

No he llegado a ello sólo pensando en este disco en el que me estoy centrando, sino en toda la carrera de Metallica. Ellos han sido una banda que siempre se ha caracterizado por el cambio: pocas bandas he visto tan cambiantes. Leyendo algunas críticas de por ahí a Metallica, di con otro punto bastante claro, que un redactor de una de estas críticas decía: Metallica siempre han hecho metal desde la perspectiva del rock. Y cuánta razón tiene el colega este. Cuánta razón. Si pensamos en la etapa de los 80, también se puede apreciar esto: las estructuras de las canciones, de alguna manera, comparadas con el resto de bandas "mortales" de metal, tienen un aire "pop", y con "pop" no me quiero referir a "pop", sino a que Metallica fueron los primeros (y únicos) en hacer del thrash metal algo mainstream. Y con "mainstream" no me refiero a "comercial", sino a que llenaban putos estadios ya en los 80, y ninguna banda de thrash metal hacía eso por aquel entonces. O, si lo hacía, no de la manera grandiosa en la que Metallica lo hacía. Es por esto por lo que, al hablar de Metallica, muchas veces se habla de rock. Porque, aunque empezaran con el Thrash, siempre los he visto como un grupo de rock. Como unas putas super estrellas, unos ídolos, han llegado a unas cotas que nadie más conoce en el campo del metal.

Como muchos sabréis, este disco fue elaborado en una etapa crucial para el grupo: Newsted se había ido hacía no mucho, Hetfield estaba jodido, todos estaban jodidos... No se aguantaban los unos a los otros, malditos hijos de puta. Eso pensarían ello, "maldito hijoputa". Solo teniendo esa sensación en la cabeza se puede hacer un disco tan brutal como este. La única palabra que se te viene a la mente es CAÑA. De hecho es lo más bruto que este grupo ha hecho. Pero claro, la mente "media" del metalero "medio" irá directamente a la brecha, es decir: "OH, NO HAY SOLOS!!! OH, LA BATERÍA SUENA A LATA!"... Pero joder, maldito talibán musical, ¿por qué no lo intentas mirar desde otra perspectiva? Algo que me hace gracia es que hay miles de bandas de black metal cuyas producciones suenan a auténtica mierda, aunque realmente está producida. Me gustaría comparar ambos casos:


  • Transilvanian hunger:
(también vale cualquier otro disco de esta gente). Creo que tengo una mente relativamente abierta, y también creo que muchas veces, las cosas tienen un trasfondo que nosotros normalmente no percibimos. Si escuchas este disco, verás que dominan una aparente falta de producción junto con una repetitividad imbuyente y pesada. Pues bien, me gusta pensar que esta gente hicieron esto debido a unas circunstancias, y no simplemente por hacerlo sonar guarro. Sino por hacerlo sonar "raw", brutal, agresivo, crear una cierta atmósfera reminiscente a su tierra natal y a la climatología que allí impera; hacer un espejo de sus almas en ese momento.


  • St. Anger:
copia y pega exactamente lo que acabo de poner arriba.

Este disco de Metallica va más allá de la comprensión primigenia que uno pueda tener de él. La barrera de sonido distorsionado, a veces sludgy, a veces thrash, a veces bluesy; la batería que repiquetea en tus oídos a toda ostia con frases de doble pedal a saco; la voz gritada a más no poder, excepto a veces, en las que se cantan lineas relajadas y melódicas para después volver otra vez al muro sónico. No se puede pedir más solidez a un album.

Y que alguien me diga que los riffs son malos, porque no lo son. A veces incluso podría decirse que no hay riffs, sino notas juntadas (leer post anterior xD), reminiscencias de gente como Neurosis. Minimalismo musical. Y quién ha dicho que la repetición sea mala? Que se lo digan a gente como Orthodox, o incluso a algunas bandas de drone. Es un recurso para crear sentimientos, porque, después de todo, de éso va ésto de la música: de crear sentimientos. Y Metallica lo consiguen con este disco. Consiguen traspasar a través de la música su sentimiento, y a la vez crean un jodido estilo nuevo (que alguien me diga que ha escuchado algo parecido a este puto cd de Metallica...) Echan fuera toda la mierda que tenían dentro. Y son incomprendidos por hacer algo que muchas veces se pierde por el camino, especialmente en el metal, que muchas veces peca de materialista: transmitir un sentimiento.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Meshuggah - Destroy Erase Improve

Imagínate que coges un género musical y lo describes, anotando sus características más importantes. Imáginate que lo descompones y lo reconstruyes de nuevo. Básicamente es lo que esta gente hicieron (y siguen haciendo).

El metal es un género basado en el riff de guitarra: coges unos pocos de riffs, los juntas, y haces una canción. Cada uno de ellos se repetirá un número determinado de veces, dependiendo de la parte que ocupen, ya sea estribillo, estrofa, solo, o lo que sea. Esta es la típica configuración de metal (y realmente de cualquier canción de rock)

Pues lo que pasa con Meshuggah es que no hacen esto. Crean una especie de paraje musical repetitivo que no está basado en el riff, sino en coger un acorde de quintas típico y distribuirlo con diferentes patrones. Hay quien podría considerar que éso es un riff, yo no lo considero, ya que normalmente éstos tienen más de una nota.

Esto genera el problema de que se puede hacer repetitivo para muchos oídos, aunque no dejó de ser innovador en su época, ya que es un concepto distinto de metal. Los categorizan como post-thrash progresivo, pero el thrash está basado en los riffs completamente (de hecho no sería capaz de encontrar otro género que se aferre más a este concepto que el thrash), y Meshuggah solo se acercan a la idea de thrash en este álbum gracias a la velocidad y el sonido certero de guitarra. La voz, aunque puede recordar en momentos al Chuck Billy noventero del Low y demás, también peca de monotonía.

Destroy Erase Improve es un disco perfectamente ejecutado de principio a fin, con la batería de Haake recorriendo esos "semiriffs" de diferentes maneras (algo que, en mi opinión, salva al grupo). Es un album basado más bien en la percusión que en las guitarras, y con ello no me refiero a que las guitarras estén bajas o algo de eso, sino a que, como he explicado antes, prácticamente no hay riffs ni partes con "gancho", sino notas sueltas puestas sobre patrones de batería.

Aunque hay mucho 4/4, también abundan las métricas extrañas, y los patrones de 4/4 en cuanto a caja y platos se refiere, pero con los bombos haciendo mil paranoyas, siguiendo a otros compases extraños.

A veces aparecen secciones rítmicas acompañadas de notas sostenidas, más agudas y con un cierto tono a sintetizador, lo cual da un respiro respecto al caos generalizado. Los solos normalmente son también caóticos, muy a la free-jazz, y también con ese sonido sintetizado de fusión; aunque nada melódicos.

El tema lírico se adapta muy bien a la sensación que deja este album, y es que básicamente habla de futurismo y ciencia-ficción.

Si uno es tolerante con esto, no es un mal album. Si encima uno es amante de la ejecución perfecta de los instrumentos y la paranoya métrica, posiblemente quedará enamorado de la frialdad de esta gente.