sábado, 10 de octubre de 2009

El nuevo orden: Smells like Apocalypse

Últimamente no puedo evitar pensar en el futuro de la Humanidad. Quizás estoy flipándome mucho y tengo muchos pájaros en la cabeza, pero conozco nuestra Historia, y sé que el ser humano es impredecible, y que en este mundo hay mucha gente, y mucha gente loca también. Desde hace ya dos o tres décadas, vivimos en paz en Occidente; en los 80, la Guerra fría no era más que un cubito de hielo casi derretido, y el capitalismo triunfaba ya en casi todo el mundo. Las naciones prosperaban, Los Estados Unidos seguían haciendo guerras para conseguir petróleo, como hoy en día, y la CocaCola se vendía como churros. En los 90, las comunicaciones comienzan a dar pasos agigantados, y el mundo se hace muy pequeño.

En esta década en la que nos encontramos aun, que no tiene ni nombre (los cerocero? "tio, te acuerdas las juergas que nos pegábamos en los cerocero?!"), el mundo se ha hecho aun más pequeño, como ya he dicho otras veces, pero, curiosamente, hablamos menos. Nos hacemos más distantes. Estamos cambiando nuestra manera de ser, en muchos casos. Vivimos acomodadamente, y lo que más me preocupa es que parece que nos hemos olvidado de la guerra. Antes, la guerra era algo relativamente habitual, pero ahora vivimos bien, no queremos guerras aquí. Y lo que muchos parecen ignorar es que la guerra es, para una nación, en muchos casos, una manera de recuperarse económicamente e incluso avanzar en ciencia y tecnología. Tras el crack del 29, los Estados Unidos no se recuperaron hasta su entrada en la 2ª Guerra Mundial. Y fue una recuperación asombrosa: pasaron automáticamente a ser la primera potencia mundial. Y la Unión Soviética la segunda, por cierto, otro de los grandes en esta contienda.

¿Qué tenemos ahora? Crisis económica mundial, la más grande de nuestra Historia, pese a que no nos haya dado tiempo a que haya muchas en lo que lleva el Capitalismo instaurado en el mundo. Estados Unidos ha perdido su prestigio (vamos a largar al vaquero y meter a un nigger, le damos el premio Novel de la paz na más entrar y a chuparla -brindis y rayita- ésta gente se lo traga tó!) y hay que recuperarlo. No es difícil inventarse una necesidad o liarla de alguna manerilla para crear una guerra... Todos sabemos que, en muchos casos, las relaciones entre países son tensas (o quizás debería decir las relaciones entre mandatarios?). Por ejemplo, cogemos un virus así normalito pero raro, el de la gripe A mismo, hacemos una vacuna chunga en un mes y ya está; ah, pero antes, cambiamos la definición de pandemia para liarla un poco más, ¿vale? No sé lo que pretenden, en serio, pero no puede oler bien por ningún sitio.

Pero lo que me parece aun más increíble es cómo nos seguimos tragando lo que nos dice la tele y los medios de comunicación; es impresionante cómo todo lo que salga de esa caja que hay en nuestros salones es tomado como la palabra de Dios. Un poder fascinante, una herramienta mágica para controlar a la población, es sublime y fantásico... El Nuevo orden señores... El Nuevo orden...






...Al menos siempre nos quedará el porno...

sábado, 3 de octubre de 2009

El nuevo orden

Todos sabemos que la información es poder (y esta frase os hace especialmente poderosos). Bien conocido es que si controlas los medios de comunicación controlas a las masas, ya que nadie puede saber de primeras si la información que a uno le dan es veraz o no, y la opinión de todas las personas está condicionada, en mayor o menor medida, por lo que oyen desde fuera. Por suerte, hay alternativas, en muchos casos, incontrolables.

La tecnología rompe barreras, y las formas de dominio y control cambian junto a ella; de hecho, es la tecnología la que ha impulsado al hombre al cambio y a la rebelión en innumerables casos; sin ir más lejos, las revoluciones obreras vinieron de la mano de la aparición de las máquinas. Los cambios sociales vienen dados de la mano del avance científico, de hecho, sin ellos seguiríamos en la edad de piedra.

La globalización ha hecho el mundo más pequeño, pese a que nosotros sigamos conviviendo con la gente que nos rodea, y no con la persona que fabricó este teclado en China, y pese a que tampoco conozcamos al jefe de nuestra tribu, y sólo veamos su fea cara a través de la televisión (todo un alivio). Estamos gobernados por alguien que no conocemos, excepto por ciertas apariciones en televisión... Siempre he pensado que ésto es muy curioso, el hecho de que no conozcamos a quien nos gobierne. Cuando convivíamos en forma de tribus nómadas, de seguro conocíamos a quien lo hacía, y seguramente también era el mejor. Pese a que aun sigue habiendo individuos en todos los grupos de personas de cualquier tipo que lleven la iniciativa, el que toma las grandes decisiones es alguien a quien no conocemos personalmente. Es algo muy evidente, pero por otra parte, completamente insensato. Pero, como ya he dicho, es una consecuencia de la tecnología. Los territorios se amplían, crecen los países y sus fronteras, no por nada, sino porque la tecnología permite controlar grandes territorios desde un núcleo central, y todo cambia con el paso del tiempo. ¿Cómo podemos preocuparnos por personas que viven a miles de kilómetros de nosotros? No tiene sentido, es imposible... a no ser que vivas allí.

El nuevo orden: la información, la globalización, las nuevas formas de dominio... Pero las conspiraciones y ambiciones siempre seguirán igual.