lunes, 7 de enero de 2008

Inocencia perdida

Echando un vistazo al mundo, me he dado cuenta de que se está produciendo un cambio, y es muy rápido. Me he vuelto a dar cuenta viendo unos anuncios de televisión antiguos, en Youtube:



En fin, si vemos esto ahora nos parece algo patético... Probar graffiti... El flaco o la flaca que no se qué... Cómo cambian las cosas...

Pero bueno, el mensaje es bonito, para qué nos vamos a engañar. En cambio si vemos la tele ahora, observamos cosas muy diferentes... Ni siquiera hace falta que os las cuente, seguramente vosotros veais más la televisión que yo (casi nunca la veo, y mucho menos los canales convencionales).

Yo no sé hacia dónde estamos caminando... Pero creo que no hacia un buen lugar. La libertad conlleva responsabilidad, conlleva asumir, ser consciente de lo que se tiene, y las nuevas generaciones parece que no lo somos. Sólo tenemos que pensar en la transición española. Las generaciones que vivieron en la época franquista, como nuestros padres, poseían, en muchos casos, una inocencia innata, labrada posiblemente por las manos de la dictadura, que creaba una burbuja alrededor del país.

Estas generaciones, al llegar la libertad, la recibieron con brazos abiertos, pero conscientes de lo que había habido antes: una cierta represión de esa libertad. Había ganas de construir una España mejor, incluso un mundo mejor. Pero esta gente se habían criado de otra manera a la nuestra, poseían otros valores diferentes.

Ahora aparecen nuevas generaciones, criadas en los brazos de la libertad, como nosotros. Estamos acostumbrados a ella; no hemos vivido la represión, no hemos vivido la guerra, creemos que nuestra vida va a ser siempre tranquila, y muchos no observan lo que sucede alrededor. Todo es cada vez más rápido, y nadie puede pensar en el exterior.

La televisión despliega su arsenal hipnótico, vendiendo mucha basura y pocos valores. Pocos parecen darse cuenta de que tenemos asumido que todo lo que aparece en esa caja, es bueno. El populacho admira a figuras sin ningún tipo de honor ni dignidad, que se alzan en la pequeña pantalla gracias a su necedad, alimentando al público... Me parece denigrante.

No es que sea un franquista ni apoye las dictaduras, como alguno podría pensar. Me gusta la libertad y hago uso de ella, pero creo que tengo valores.

Bueno, sólo quería que pensárais un poco en esto. Yo realmente pienso así. Si alguien está en desacuerdo, pues que lo diga o calle... para siempre o hasta que nos veamos en persona.

Un saludo a todos, que sois unos underdogs

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